Aprender · Capítulo 0. Fundamentos
El alfil
¡Y este es el alfil! Si la torre ama las líneas rectas, el alfil solo quiere diagonales: en cualquier dirección, cuantas casillas quiera. Y esto me dejó de piedra: ¡el alfil corre toda la partida por casillas de UN solo color! Si empezó en una casilla oscura, las claras no existen para él. Por eso cada ejército tiene dos alfiles: uno de casillas claras y otro de oscuras, y juntos cubren todo el tablero.
Tu alfil está en c1 — una casilla oscura, su color natal. Desde ahí, hacia arriba a la derecha, se extiende una larga diagonal. ¡Recórrela hasta la mismísima casilla h6! Y de paso recuerda: cuanto más larga la diagonal abierta, más feliz el alfil.
¡Qué diagonal tan bonita! ¡Como tirarse por un tobogán!
Y ahora una pregunta de ingenio. El alfil solo se mueve en diagonal, y en una diagonal todas las casillas son del mismo color — ¡compruébalo tú si no me crees! Entonces, ¿puede un alfil de casillas blancas pasar alguna vez a una negra?
¡Correcto! El alfil es fiel a su color para siempre — ¡eso sí que es lealtad!
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