Aprender · Capítulo 0. Fundamentos
La captura
A ver, pequeñaja, ahora conmigo — con Tura. Hablemos del mayor placer del ajedrez: la captura. Es simple: tu pieza ocupa la casilla de una enemiga, y esa se va del tablero a la caja. Pero escucha bien: capturar todo lo que se mueve es un error de novato verde. Primero calcula qué das y qué recibes: cambiar un peón por una torre es una fiesta; una torre por un peón, una vergüenza.
Mira qué delicia: ¡la torre negra de d5 se ha puesto justo a tiro de tu peón! El peón es la pieza más barata, la torre una de las más caras — el negocio del siglo. Golpea en diagonal y llévatela. El rival no hace regalos así todos los días — no los dejes escapar.
¡Un peón ha tumbado una torre! Mis respetos, en serio.
Fijemos la regla de oro del comercio. Las piezas tienen distinto precio: el peón es calderilla, la torre un tesoro entero — más fuerte y de mayor alcance. Si puedes capturar una de dos piezas, ¿qué suele ser más valioso llevarse?
¡Así se piensa! La torre vale más — llévate lo grande, la calderilla la recoges luego.
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